14 de julio de 2007

Rogar por lo que no conoces...

Qué dificil puede ser hablar de la tranquilidad, cuando aun en esos momentos donde la paz parece asomar su desconocida cabeza en tu ambiente, te das cuenta de que su utópica existencia es solo eso: algo irreal e inalcanzable que es incapaz de aparecerse frente ti... ¿Cómo poder hablar de algo que no conoces como es la tranquilidad? ¿Cómo añorar algo que nunca has tenido y tu obsesiva y enmarañada mente descubre poco a poco que jamás has tenido y tal vez nunca tendrás?

En distintos colores, en distintos tonos, a distintas intensidades, pero todavía no hay un dejo de pasividad en este hueco interior. Es tal vez el gozo perverso de siempre tener algo atorado en la mente, como la semilla que te impide dejar en blanco tu ser.

El punto es que ruego cada noche porque no amanezca y cuando amaneza suplico a cada momento porque el día llegue a su fin; más allá de porque no valore o sufra en la vida, simplemente porque soy incapaz de tener mis sobrerevolucionados pensamientos quietos por un momento, y simplemento no puedo dejar de prever cada paso o vocablo hacia mi dirección.

No puedo dejar de pensar en todo lo malo que alguien puede estar maquinando en su cabeza. Solo para diversion, fomento y entretenimiento de mi paranoia.

¿Quién se a treve a llamar a esto desquiciamiento? ¿quién? ¿eh? ¿eh? ¿eh? yo no, yo no, yo no...

Cuidado a dónde ves o a dónde pisas... yo ya sé todo lo malo que estás pensando de mí o los demás en este momento... porque, o si, no importa que tan duro sea, yo lo pensé primero...

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