1 de junio de 2007

De conciencia social, salud y variables microeconómicas

Sin demasiados tecnicismos: en Microeconomía – un área de la Economía – (nooo, ¿en serio?) existe un rubro conocido como la oferta y la demanda. Dentro de esto, hay algo denominado elasticidad. Esta consiste en la medición de la reacción de la demanda cuando algún factor del medio ambiente genera una variación en ella. la elasticidad de la demanda se categoriza en dos partes: la demanda Elástica y la inelástica (hay algunos analistas que opinan que se pude dividir hasta en cinco, pero esto no es un examen, así que dejémoslo en la división principal).

La demanda elástica es la cantidad demanda que es muy sensible a las variaciones del precio (u oferta). Cuando existen factores del medio ambiente que hacen que los precios bajen, la demanda aumenta de forma considerable (es decir, se consume más del producto). Contrariamente, si los precios aumentan, la demanda ira en dirección opuesta, haciendo que el consumo se reduzca en cierta proporción.

Si de repente escuchas que hay una gran barata de discos compactos, probablemente te des una vuelta e incluso ya estando allí busques qué mas llevarte, aun cuando no te interese tanto, sólo por que están en oferta.

Por el contrario, si el precio de un CD aumenta considerablemente, probablemente el consumo disminuiría, pues no es un producto de primera necesidad y la compra del mismo afectaría otras áreas de nuestra economía.

En contraparte, existe la demanda inelástica. La cantidad demandada es relativamente insensible a las variaciones del precio (la oferta). Debido a ello, el aumento o disminución del valor de un producto, prácticamente no afectan su nivel de consumo.

Un ama de casa necesita 2 bolsas de arroz a la quincena… si éste sube de precio, el consumidor probablemente tendrá que obviar eso (aunque con su coraje incluido, claro), porque necesita esa cantidad para cubrir sus necesidades. Y aun si el precio bajara, el consumidor seguirá comprando sus mismas 2 bolsas, porque no necesita más…

Ahora bien, hagamos una traslación de dichas teorías económicas a al mercado social y de salud. Tomemos una variable al azar... Mmm... Por ejemplo, el aborto.

Dicho factor es simplemente una demanda inelástica. Sin importar cuales sean las variables en su entorno que existan y que modifiquen su oferta (penalizada o despenalizada), la gente seguirá realizándose un aborto, porque hay una demanda social por él... por las razones que sean, validas para los demás o no, pero lo requieren. Así que con la absoluta libertad legal y apoyo médico, o con la más agresiva cerrazón jurídica y sin condiciones de salubridad. Cada que una mujer decida realizarse un aborto, simplemente lo hará.

La inelasticidad de este rubro hace que la responsabilidad social sea lograr que los factores ambientales sean los propicios para que el consumidor pueda satisfacer su demanda de la forma más adecuada. Sin importar que todos estemos de acuerdo o no, sin importar si hay condiciones propicias para su realización, sin importar si hay leyes que lo permitan o lo impidan, el aborto no se detendrá. No hay fomento ni rechazo, solo las condiciones para que el consumidor no desaparezca de este mundo mientras cubre sus necesidades…

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